Juan Forero: “A todos los voluntarios nos mueve la fibra de la solidaridad”

El voluntario habla de su experiencia en las Vacaciones Solidarias y cuenta como fue ayudado cuando más lo necesitaba




30 de agosto de 2018

“Telefónica es mi vida, es imposible imaginarme fuera de esta compañía que me ha dado tanto”, fueron las palabras de Juan Forero, gerente de Operaciones y Certificaciones de la Vicepresidencia de Mercadeo, al describir qué significa trabajar aquí. Después de 20 años prestando sus servicios para nuestra empresa, con ayuda de Ana Carolina Torres, gerente de Cultura Digital y Voluntariado, y el consentimiento de su esposa, se animó a postularse para las Vacaciones Solidarias Internacionales. Resultó seleccionado para viajar a Manaos, Brasil.

A partir del año pasado, su dedicación al voluntariado fue de 100% cuándo decidió aportar sus conocimientos para la elaboración de las diferentes actividades de Fundación Telefónica Movistar. Para Juan, las Vacaciones Solidarias “Fueron una experiencia extrema… “Me ayudaron a conocer muchísima gente y sobre todo su cultura”.

Cuando se enteró que fue escogido para vestir la distintiva camiseta azul y portar el maletín de ProFuturo, inició su preparación online del idioma y de todo el material de aprendizaje que le mostraría a los niños de la comunidad. Pero lo más importante es que confiaba en su equipo y en la buena preparación que tiene, para que él pudiese partir: “En estas dos semanas, no pasó nada porque tengo un equipo que sabe lo que tiene qué hacer”.

Luego de siete horas y media, aterrizó en la ciudad de San Paulo. Al día siguiente, viajó con destino final a Manaos, específicamente, a la Colonia Dr. Antonio Alexio, escuela Lili Benchimol junto a colaboradores de Chile, Argentina, Colombia, Brasil, España y una compañera venezolana. Todos los voluntarios fueron guiados y coordinados gracias a la alianza de Fundación Telefónica Brasil, con Fundación Asid y la Organización FVA.

Finalmente, cuando llegaron a la escuela, los voluntarios se plantearon tres objetivos: formar una institución más innovadora, inclusiva y atractiva a través de actividades de contenido pedagógico con la ayuda de la maleta de ProFuturo.

La actividad principal de Forero fue el cuidado y mantenimiento del huerto en la comunidad y, a su vez, realizar una feria de países en la cual representó a Venezuela y se llevó la grata sorpresa que muchos representantes de los niños le expresaban que “Venezuela fue su alternativa para una vida mejor y ellos recuerdan este hermoso país, con una palabra que no tiene una traducción directa al español, pero es saudade, ese sentimiento de extrañar algo con todas tus fuerzas”.

Adicionalmente, fue elegido para dar un discurso de cierre frente a la Secretaria de Gobierno de Educación y quiso resaltar que “De ser tan cercanos con las personas de la Fundación, sus actitudes se volvieron cuidadosas”. Lo más importante que destacó durante su argumento de clausura es que cualquier niño que veas se puede convertir en alguien importante dentro de una compañía o para un país: “Si lo puedes llegar a ver, ellos lo pueden hacer… Tenemos la responsabilidad más importante del mundo, que es darles educación”, agregó.

Juan narra con un poco de tristeza en sus ojos que hubiese querido disfrutar más a los “chamos” en su encuentro con la tecnología o jugar con ellos al aire libre, pero su objetivo de hacer el huerto se le retrasaba. Comenta: “De cierta forma el impacto que tú haces en el corazón de una persona por sí mismo, eso es legado”, y lograr el sentimiento de pertenencia a largo plazo era su objetivo principal.

Por otro lado, destaca con mucha emoción que lo más significativo, a pesar de trabajar para la comunidad brasilera, fue como “A todos los voluntarios nos mueve la fibra de la solidaridad, como los conmovió y lo que queda detrás de los gestos de cada persona es lo importante”.

Juan contaba con un presupuesto personal muy limitado, y a los voluntarios de los diferentes países los impulsó la acción de ayudar a sus compañeros venezolanos y regalarles un inolvidable recorrido en lancha. Su primer pensamiento fue: “Todos somos diferentes, pero como voluntarios estamos dispuestos a dar parte de nuestro tiempo y recurso para ayudar a alguien más”.